Panamericanismo es Imperialismo yanqui

Fuerza de Tarea panamericana, Congreso panamericano y militares de USA en Uruguay 

 

por Luis Vignolo

A comienzos de agosto el Comando Sur de los Estados Unidos anunció la puesta en marcha de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental. Es decir la materialización de una fuerza militar operativa panamericana bajo el mando estadounidense. Casi una especie de OTAN de las Américas, del Hemisferio Occidental, pero con capacidad ofensiva en marcha y participación de 19 países. Es el viejo sueño del imperialismo yanqui, disfrazado de panamericanismo desde las últimas décadas del siglo XIX, alcanzando así una concreción que trasciende todos los antecedentes como el TIAR y demás tratados y acuerdos militares. 

La Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, brazo armado del Escudo de las Américas, es la continuación inmediata y superadora de la Operación Lanza del Sur que mató al menos 226 personas en el Atlántico y el Pacífico. Dicha Operación fue la primera fase de una campaña que culminó en la infame Operación Resolución Absoluta con la que Estados Unidos bombardeo Venezuela y en una incursión militar terrestre mató a un centenar de venezolanos y cubanos para secuestrar al presidente Maduro y su mujer. 

La brutal agresión imperial yanqui contra Venezuela, con el muy explícito propósito de apoderarse de sus riquezas petroleras, anticipa con mucha claridad la función objetiva que tendrá la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental en la América Latina y el Caribe de las venas abiertas. 

Apoderarse de nuestras riquezas y a la vez impedir los vínculos económicos o de cualquier tipo con China, Rusia o cualquier Estado que sea considerado un enemigo o competidor de Washington. 

Mientras no habíamos terminado de asimilar la noticia, casi no difundida, acerca de la creación de la Fuerza militar de Tarea panamericana, durante el mismo mes de agosto se realizó en Montevideo el Tercer Congreso Panamericano. 

No ponemos en duda las pretendidas buenas intenciones de muchos de los participantes en el Congreso. Sin embargo nos asombra que se tome como lema y práctica el Panamericanismo, sinónimo de Imperialismo yanqui desde el siglo XIX. 

Desde antes de que se concretará la primera Conferencia Panamericana, en 1890, ya José Martí advirtió sobre el peligro que representaba para nuestros pueblos. Escribió Martí:

"Jamás hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiera más sensatez, no pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder". 

Y tiempo después agregó el apóstol cubano: 

"Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan de los Estados Unidos". 

Pero pareciera que se extiende un masivo alzheimer cultural y se nombra a un estadounidense como coordinador general del Congreso Panamericano de pretensiones "progresistas". 

Todavía impactados por estos hechos llegó a principios de setiembre la aprobación ultra-rápida en el Parlamento del ingreso de militares de Estados Unidos al Uruguay. 

En la Cámara de Representantes hubo tres votos negativos de miembros de la oposición. Mientras que en el Senado a pesar de los esfuerzos meritorios de los senadores Gustavo González y Oscar Andrade, para modificar la postura de la bancada frentista, terminaron sometiendose a la disciplina de la fuerza política, por lo que votaron a favor como la totalidad de los 29 senadores presentes. 

Ojalá los gobernantes no se acostumbren a subirse a los portaaviones, ni a los trenes fantasmas, porque ya "tenemos nuestra nordomanía" y "es necesario oponerle los límites" como advertía José Enrique Rodó en 1900. 

La actual ultra-nordomanía del siglo XXI, es decir el imperialismo militar y económico, acompañados del colonialismo cultural y tecnomedíático, además de estar devastando Nuestra América nos conduce a la destrucción de la especie humana y del planeta que habitamos.