DELMIRA Y LA CRÓNICA DE SU FEMICIDIO. Montevideo, 1886-1914

Profesoras Natalia Elizalde y Rosana Sosa

 

“Serás mía o de nadie”  

… y su vida cabe en unos pocos párrafos…

Nace en una familia de la aristocracia montevideana. Los mandatos sociales son ejercidos desde el seno familiar por padres asfixiantes. En 1907 publica su primer libro de versos: El libro blanco. Allí la joven revela una voz propia libre y sensual.

Atrapada en el sobrenombre de “la Nena” designado desde el afecto, pero que marca un deseo de sobreprotección que se proyectará aún en la adultez de la poeta. Disruptiva para su época, se atreve a plasmar en la poesía su erotismo femenino y también se atreverá a abandonar el flamante hogar conyugal.

No duda en solicitar el divorcio por la sola voluntad de la mujer; siendo una de las primeras en hacerlo. “La Nena”, víctima de un hogar enrarecido, levanta vuelo al casarse después de cinco años de un noviazgo a hurtadillas. Su nueva vida dura poco más de un mes, volviendo al abrigo familiar por decisión propia. Enrique Job Reyes, novio, marido, luego amante y finalmente victimario, su matador. Muerte premeditada ocurrida un día después de la concreción legal del divorcio en ese frío invierno de 1914.

Fue citada el 6 de julio en una habitación alquilada en Andes 1206. Conmocionada, la pacata sociedad montevideana por la muerte de la poeta que veía en ella una nueva voz de libertad de la poesía modernista. Las noticias en ese mundo patriarcal enmascararon su muerte con titulares como “Pacto de amor”, “Crimen pasional”... En su último libro Los cálices vacíos, publicado en 1913, se encuentran versos que aún siguen sorprendiendo por su audacia. Ruben Darío lo comenta: “De todas cuantas mujeres hoy escriben en versos ninguna ha impresionado mi ánimo (...) su alma sin velos y su corazón en flor…”.

La palabra femicidio fue popularizada en 1976 por la escritora feminista Diana E. H. Russell para nominar los crímenes de odio y violencia misógina contra las personas de género femenino. En nuestro país los grupos feministas se consolidan en la segunda mitad de la década del 80, visibilizando las múltiples situaciones de inequidad. En el año 2014 el vocablo es incorporado formalmente al Diccionario de La Real Academia Española (RAE): “Asesinato de una mujer a manos de un hombre por machismo o misoginia”. La acción de nominar es inherente al ser humano, única manera de otorgarle identidad a algo nuevo. Nominación e identidad, conceptos que van juntos y entrelazados. El sustantivo masculino femicidio se hizo necesario para designar la gravedad de ese delito: la violencia más extrema que pueden sufrir las mujeres. Ciento doce años han pasado y todavía seguimos enmascarando los crímenes de odio con esos mismos titulares o con nuevos eufemismos…