Gabriel Portillo
Conocí a Carlos a mediados de los años 80, primero tomando contacto con los largos informes políticos en los plenarios de la calle Madrid, luego en los inicios de los 90, cuando le tocó tener responsabilidad en la Intendencia de Montevideo, en el primer gobierno departamental del FA con Tabaré.
Sus llamadas y convocatorias eran a partir de la preocupación permanente por tratar de resolver de la forma más democrática y a su vez más eficiente posible, la relación de los funcionarios municipales con la administración frenteamplista de la época. En ese momento estábamos en pleno debate en UTE sobre la mejora de gestión y su inquietud se refería a la necesidad que la IM tuviera una mejora en ese sentido debiendo involucrar en ella a los trabajadores y trabajadoras. La forma abrupta (por diferencias políticas) con la que terminó su participación en la IM, no permitió avanzar en la dirección deseada y necesaria. Su inquietud se amplió y mantuvo siempre la idea central de la articulación entre lo político y lo social como eje de su accionar político. Es así que formó parte de todas las comisiones pro-referéndum de la década de los 90 y ya entrado el año 2000, con los plebiscitos de ANCAP y del agua, estuvo recorriendo el interior, lapicera en mano sumando fuerzas y tiempo a todos los plebiscitos y referéndums que el movimiento sindical y social impulsó.
Fraterno, solidario y discutidor, desde donde le tocó actuar su desvelo fue siempre el cómo articular las acciones sindicales y sociales, con la política. Encaró siempre un amplio abanico de temas lo que demostraba su dedicación a la política. Para los que lo conocimos en la etapa de la salida de la cárcel, con la recuperación democrática y en el marco de las acciones electorales, tan difíciles de encarar por parte del PVP, su dedicación a las tareas era total… en él no había descanso.
Compartí con Carlos, como compañero de partido, tanto en el Comité Central, como en el Secretariado Ejecutivo durante años; en el ámbito parlamentario desde el 2013 al 2019, y junto a otros compañeros compartimos el espacio de trabajo construido en el último periodo de su vida. Siempre inquieto en busca de propuestas para resolver los problemas de los trabajadores, reivindicaba un despacho de puertas abiertas, que recibía a todo el mundo; construyendo proyectos de ley, votando contra las tropas en Haití, rechazando la Ley de Riego, analizando los presupuestos a los efectos de encontrar una pista que nos permitiera un avance en derechos, reuniéndonos con gremios en conflicto y debatiendo en bancada FA.
La necesidad de que el PVP fuera un partido a nivel nacional lo tenía siempre vinculado al interior del país. Es así que supimos tener alianzas que significaron diputados por Maldonado, articulaciones varias en distintos departamentos como Salto, Artigas, Rivera, San José. A modo de repaso rápido, aunque seguro incompleto, es un recuerdo de sus principales preocupaciones. Podemos decir sin temor a equivocarnos que era, como dijo el querido compañero Hugo Berro en oportunidad de elegir quién acompañaría a Luis Puig en la primera legislatura en la que salió diputado (2009), “...elijo a Coitiño el principal compañero cuyo desvelo ha sido la construcción del partido”.
Despido a Carlos con dolor, cariño y con el orgullo de haberlo conocido significativamente, y de haber aprendido con él que “la vida es lucha”. Arriba los que Luchan.