José Luis (Pepe) Borges (COJUPE)
Hasta hace unas semanas, por los trascendidos, por los temas no incluidos, por las declaraciones del ministro Oddone, de Valcorba y Arim principalmente, por lo ocultado, por lo anunciado y luego escrito en el documento final, etc., señalábamos que el diálogo social era un fraude.
“…qué dureza, nos quedamos cortos otra vez…”, fue el comentario de unos compañeros al enterarse del segundo capítulo del diálogo social. Capítulo imprevisto no anunciado que abrió el equipo económico del gobierno en su “mano a mano” con las AFAP.
Mano a mano que concluyo con: más poderes para las AFAP y menos derechos para los trabajadores. Y una reducción drástica de las transferencias anunciadas y destinadas a la “reducción de la pobreza infantil”.
Las transferencias económicas/monetarias para niños, niñas y adolescentes con una inversión adicional de 31 millones de dólares que unifica cuatro prestaciones, duplica las transferencias monetarias a los hogares más vulnerables, lo que, según el Ejecutivo, permitiría reducir en un 25% “la pobreza infantil”.
Pero, por ejemplo, en lo que hace a la pobreza, dice el CINVE, “que es más grave de lo que parece la pobreza entre niños de 0 a 3 años que alcanza el 45%, según sus mediciones”.
Explica el Cinve sobre la pobreza total, que el país sufre una tasa de pobreza promedio del 17% entre 2015 y 2025. Y en ese mismo período, el crecimiento del PBI casi alcanzó un 10%, “pero no alcanzó a mover la aguja de la pobreza”, “que tampoco mella la tasa de indigencia”.
Y luego dice: “Es indudable que estamos en una situación de pobreza infantil grave. Pero queremos dar un paso más todavía y demostrar que puede ser aún más grave de lo que parece”, afirmó. “Un niño no es pobre si no tiene pobreza monetaria y no tiene pobreza multidimensional. Es decir, ninguna de las dos”, argumentó. Por tanto, continuó, un niño es pobre si tiene pobreza monetaria, multidimensional o ambas. Y se preguntó cómo modificaría ese conjunto el porcentaje total de pobreza infantil.
“Si uno evalúa cuál es el porcentaje de los niños menores de 3 años que comparten los dos tipos de pobreza, la cifra alcanza 20%”, aseguró. Si se toma de forma aislada la pobreza monetaria, el porcentaje es de 32,8%, y en el caso de la pobreza multidimensional llega al 31,4%. “Y si nos preguntamos: ‘¿Cuántos niños tienen una, la otra o los dos?’, es de 45%”, afirmó, y agregó que el mismo ejercicio aplicado al tramo de 0 a 17 años lleva la tasa de pobreza al 40%”.
Es decir, que las medidas tomadas por el equipo económico del gobierno para combatir la “pobreza infantil”, siguiendo el diálogo social, no responden a las urgentes y graves necesidades sociales enunciadas.
Las otras “transferencias”
Sin embargo, la continuidad y profundización de las “otras transferencias” está asegurada. Las relaciones carnales con el capital marcan a fuego este diálogo social y no solo en la coyuntura sino la continuidad de la estrategia del equipo económico del gobierno.
Las “transferencias” más cuantiosas y perjudiciales, para la justicia social y para las necesidades e intereses del pueblo trabajador en nuestro país son las que se imponen a los trabajadores para los capitalistas, de los explotados a los explotadores.
Entre otras “transferencias”, por ejemplo: (según Tajam julio 2026) “Entre evasión impositiva y gasto tributario estamos frente a nada menos que 12 puntos del PIB anual, una cifra de 10.000 millones de dólares. El IRAE (Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas) aplica una tasa de 25% a los beneficios empresariales, y es el impuesto que registra la mayor proporción de evasión, un 40%, restando 1.500 millones de dólares a la recaudación de la DGI (Dirección General Impositiva), casi 2% del PIB”.
Solamente el IRAE y el IP (Impuesto al Patrimonio) representan más de la tercera parte de las exoneraciones y constituyen 3 puntos del PIB por año (2.500 millones de dólares). La CEPAL (Comisión Económica para América Latina de la ONU) por su parte advierte que los altos niveles de Gasto Tributario, que no dejan de aumentar, reducen el margen de maniobra del estado, limitando el gasto social y de inversión pública en infraestructura.
Lo cierto es que el Gasto Tributario (…), creció a un ritmo de casi 4% anual en el período 2019-2024, y 7,5% en 2025 (y en 2025 la inversión no creció). Seguramente en 2026 aumente aún más, en función de los cambios introducidos mediante el decreto 329/25, donde resalta los mayores beneficios otorgados a los grandes proyectos de inversión, ampliando los casos en que se exonerará el 100% del IRAE.
Recordando que, el conjunto de exoneraciones, gasto fiscal, etc., entre 2016 y 2024 promedió por año 3900 millones de dólares; que solo en 2024 el gobierno de Lacalle Pou lo aumentó a 5300 millones de dólares y en 2025 bajo el gobierno actual fue de 5900 millones de dólares.
Entonces y con una mirada de largo plazo, López (julio 2026) dice que: “Entre 1957 y 2024, el producto se multiplicó por 4, el salario real es un 62% de lo que fue y la población creció casi un 44%. Si bien la caída del ISR no significa que la masa salarial haya caído en la misma proporción, y de ahí que no pueda compararse exactamente con el producto, la diferencia es muy evidente, salta a la vista.”
Aclarando que, en la década del 60 la mujer no participaba en el mercado de trabajo en la misma medida que hoy. Su incorporación hizo aumentar la masa salarial. Por otro lado, la caída salarial explica cómo esa incorporación al trabajo significó una mayor tasa de explotación, pues mientras hace 60 años un solo ingreso permitía sostener a la familia, hoy no es posible aun con el trabajo de dos.
Entonces cabe la pregunta: ¿dónde fue a parar ese excedente económico, toda esa riqueza creada por los trabajadores en cada uno de los 67 años citados?
Por las dudas: ahí está la plusvalía, la parte del trabajo no remunerado a los asalariados, apropiado por la clase capitalista. La diferencia entre el mayor valor creado por el trabajo y el menor salario pagado. Y recordar que hay plusvalía absoluta por la quita directa del salario y hay plusvalía relativa por la apropiación por parte del capitalista de la mayor productividad del trabajo (producto de los avances científicos y técnicos).
Cuadrando los datos
Y por lo tanto se entiende que mientras que el 1% de los más ricos en Uruguay tienen el 42% de la riqueza total, para comparar, el 1% más rico del mundo posee el 43,8% de la riqueza.
Y también que, en Uruguay, en 2025, uno de cada tres trabajadores (el 30% del total o sea 512.000 trabajadores) percibía un salario insuficiente para cubrir el costo de vida, según el Instituto Cuesta Duarte.
O, la situación insostenible del 17% de la población y el 32% de los niños en la pobreza (el 50% carece de una vivienda decorosa), esos trabajadores con salarios de pobreza, y los 250 mil pasivos por debajo del salario mínimo nacional, la indigencia que mantiene en la calle a más de 6.000 compatriotas, etc.
En fin, terminando: sin olvidar que desde los trabajadores se financia y subsidia al capital por concepto de exoneraciones patronales también de los aportes al BPS y el secuestro de los aportes de los trabajadores por las AFAP, que vacían al BPS y son el sostén financiero del modelo económico dominante desde la dictadura en adelante.
Entonces decíamos que esta pequeña muestra informativa, confirma la justeza y necesidad de dar continuidad a la lucha en defensa de la seguridad social en torno al proyecto de reforma impulsado por ATSS.
Y que más allá de otros temas importantes a considerar (que exceden el alcance de esta nota), el camino de la consulta popular recobra toda su vigencia. Vigencia para trasformar a la seguridad social (más allá de los nuevos obstáculos que interpone el sistema político a través de la corte electoral) en una herramienta de distribución de la riqueza, que responda a las necesidades e intereses históricos de la clase trabajadora.