
Por Eduardo Aparicio
Se instala un conflicto, por ahora de baja intensidad, pero que puede desembocar en uno de gran envergadura.
Diego Rodríguez, dirigente del Sindicato del Dulce, dialogó con Claridad y brindó información sobre los factores que inciden para instalar la conflictividad en esta rama de la industria del alimento. La firma Lemay -productora de dulces y mermeladas- que se ha convertido en el centro notorio del conflicto, cuenta con una nueva conducción empresarial y después de las transformaciones de integración de capitales y participación a nivel societario han surgido cambios en la relación laboral.
La nueva gestión desembarcó con la pierna en alto y aterrizó con un planteo de reestructura empresarial, que afecta severamente el empleo y las condiciones laborales de la mayoría del personal. En algunos casos han ido tras la búsqueda de retiros incentivados de algunos trabajadores. Además, han puesto en claro la nueva postura patronal dejando por fuera de toda negociación al comité de base sindical, que está dispuesto al diálogo y a la búsqueda de acuerdos. Claro ejemplo de ello es que su primera propuesta fue la instalación de una mesa de diálogo.
Ahora ya puesta en marcha la iniciativa patronal en este terreno la primera propuesta alternativa desde las filas sindicales ha sido la rotación en el Seguro de Desempleo, para mitigar la situación. Como explicaba Rodriguez "…reparto de la miseria", pero la negativa patronal por el momento ha sido rotunda. Actualmente la planta está cerrada, la patronal cuenta con el respaldo de la cámara empresarial del sector y en un acto de provocación procedió a anunciar el despido de dirigentes y activistas sindicales.
Por otro los trabajadores enfrentan de modo firme esta agresividad y soportan heroicamente la situación. Son unas 16 fábricas las que integran la Organización Nacional de Obreros del Dulce y Ramas Afines (ONODRA), sindicato tiene una tasa del 90% de afiliación. En las grandes fábricas como El Trigal (100% de afiliación) toda medida de paralización de tareas le hace sentir el cimbronazo a las patronales; en las fábricas más pequeñas, las medidas son acompañadas pero los impactos se pueden valorar como "menos intensos". Por el momento vienen desplegando paros parciales fraccionados, para ir midiendo en forma paralela la respuesta empresarial e ir tensando las fuerzas de los trabajadores. Los paros parciales, la no realización de horas extras afectan y distorsionan la producción, son medidas que repercuten sobre los intereses económicos de las empresas. “Entre la gente se percibe una disposición a la lucha y se observa motivación para luchar y hacer valer sus justos reclamos” confirma Diego Rodríguez
En cuanto a las perspectivas del conflicto de la entrevista surge que se consideran como inciertas y que dependen en gran parte del desarrollo de varios factores. La expectativa esta puesta a que en los próximos 3 meses, teniendo por telón de fondo el Consejo de Salario, se pueda ir despejando la situación y que aparezcan soluciones para reincorporar y dejar sin efecto las decisiones de despido y que se efectivice la rotación en el seguro de paro, en el que ingresaría el dirigente que se pretende despedir.
También afecta la fortaleza de los trabajadores que haya quienes buscan soluciones personales intentando "arreglar" su salida de la empresa en una movida personalista que busca, en coincidencia con la patronal, dejar de lado la presencia sindical que tiene por norte defender la fuente de trabajo y “no transigir en el respaldo a Matías”, el sindicalista que se pretende despedir.
El viernes 6 – sobre el cierre de la presente nota, se está desarrollando una asamblea sindical a fin de analizar la situación y adecuar el plan de lucha.
Los grandes medios de comunicación en forma deliberada tienden a invisibilizar los conflictos sociales y éste de Limay es un claro ejemplo de ello que, en contrapartida es fiel reflejo de la generalización y extensión de la conflictividad y de la construcción, mediante la movilización, de un frente de resistencia a la prepotencia patronal, que tiene el respaldo que le confiere la condición de ser los “ “mallas oro” según la definición de Luis Lacalle Pou consecuente con los intereses de clase que expresa y defiende.